FLAMENCO A TOPE
lunes, 7 de abril de 2008
ENTREVISTA A DIEGO "EL CIGALA"

"En el flamenco hay cada vez más hambre de aprender, más ansia por crear"
Silvia Calado/Daniel Muñoz. Madrid, enero de 2002
"Corren tiempos de alegría no sólo para mí, sino para el flamenco". Los motivos de optimismo sobran para Diego el Cigala. Y no es para menos... Catapultado a BMG por 18 Chulos, salto del que se han desprendido dos trabajos discográficos en apenas un año, el cantaor madrileño bebe de la fuente de Bebo Valdés, remoja su voz en los vientos de Jerry González, es salpicado por los consejos del maestro Valderrama, se deja asesorar por Fernando Trueba y dirigir por Santiago Segura... Alcanzado este mágico punto, no es de extrañar que la búsqueda de perfección sea el eje de sus aspiraciones como artista. Y que, de fondo, suenen oboes y clarinetes.
'Corren tiempos de alegría'. Titular así un disco actualmente, ¿no es un poco paradójico?
El disco es como de Nostradamus, a lo flamenco. Estábamos en el estudio diciendo qué bien nos va, qué contenticos vamos, cómo van saliendo las cosas... Pues nada, corren tiempos de alegría. A la semana, se estrellan los aviones contra las torres y vemos que el título de un tema era 'La esperanza de volar'. Me dije: "No puede ser". Fíjate si no había nada preconcebido, qué íbamos a saber nosotros. Qué contraste.
Pero sigo pensando que corren tiempos de alegría no sólo para mí, sino para el flamenco. El flamenco está ahora mismo en su mejor momento, mirado, respetado, cotejado... Y las discográficas, que pasaban del flamenco, ahora saben que se lo tienen que currar. Mi trabajo ya se va viendo, lo que pasa es que no voy rápido... Aunque tampoco es usual sacar en un año dos discos.
¿Defiendes, entonces, que vivimos una nueva 'edad de oro' del flamenco?
Lo que dice Niño Josele es cierto, que estamos en una madurez del flamenco y lo único que buscamos ya es la perfección. El plano de la afinación, en el flamenco siempre se ha pasado un poco por alto. No hacía falta tener un oído privilegiado para decir, "rítmicamente, esto va perfecto". En el del sonido, a la hora de trabajar en los conciertos es fundamental. Hace unos años no era tan importante en el flamenco. Salía uno, probaba, y de ahí tiraban treinta. Yo ahora no puedo cantar así. Tengo que salir con un sonido que sea celestial, porque en eso estamos. El sonido, parece que no, pero es tan importante en flamenco... es un cincuenta por ciento del resultado. De ello depende que la gente esté sentada y se pregunte "¿esto de dónde viene, por qué suena esto tan gordo y tan bonito?".
Grabar 'Corren tiempos de alegría' se lo debes, en parte, a haber trabajado con 18 Chulos, la compañía que te abrió el mercado...
Totalmente. Si yo no hubiera conocido a Chulos, no estaría aquí. Y siguen estando ahí y trabajaré con ellos y haré cosas con ellos, porque son los Chulos, son mis colegas. Después de presentaciones como las que se marca Wyoming, ¿qué puedo hacer? Cuatro minutos se metió en el Lope de Vega. (Y lo imita:) "Este pedazo de comanche, que nos ha traído todo su arte de las Cuevas de Altamira, no se ha perdido ni un ápice...". Es un genio.
Haberte cruzado con el cineasta Fernando Trueba tiene un significado especial en tu trayectoria artística, ¿no?
Haber conocido a Trueba es un cambio en mi carrera. Es como nuestro papi porque hablo con él, me hace elecciones de temas. Es el que más sabe de música de todos, el que tiene más oído de todos, porque a él le gusta mucho la música. No hay músico del que hable que no te dé la ficha completa... No falla nunca. Muere con la música y con el flamenco. No conocía a gente de este género hasta que tuve la suerte de encontrarme con él. Entró de lleno en el flamenco. Wyoming, que era más flamenco, ya te canta hasta por soleá. Está sembrao. Pero Santiago Segura y Pablo Carbonell no tenían ni idea de flamenco. En 'Entre vareta y canasta' veían las sesiones de grabación y montaban unas increíbles. Gracias a Chulos estoy en BMG ahora mismo. De hecho, la comunicación está siempre abierta entre nosotros para no perder el contacto porque, aparte, son mis amigos. Haber conocido a Chulos ha sido muy importante en mi vida porque ya no es sólo el arte, es la amistad lo que nos une. A mí me llama Wyoming y voy; o Santiago para el papel que me hizo en Torrente y allí estaba yo...
Por cierto, ¿cómo fue esa experiencia cinematográfica?
Aquello fue genial. Cuando llegué al hotel y vi a José Luis Moreno con el mono al hombro... era genial. Una de las anécdotas es que llegué al rodaje y vi de espaldas a un tío, lo miré y dije "¿qué hace este tío aquí, por dónde se ha colao este yonki?". Se dio la vuelta y era el actor Gabino Diego. Fue increíble. Decía que se había fijado en un yonki de su barrio, en lo que decía, en cómo se movía... Santiago Segura me lo contó todo de seguida. Se sacó el papel cuando ya estaba cerrada la película. Vio a una gitana que andaba por allí con el mandil, unas Nike y unos pendientes de esos extremeños. Y, entonces, dijo "a esa la quiero yo". Le pagaría, no sé lo que ajustó con ella. La puso en el bar, echando dinero a la máquina de tabaco y diciendo que le habían robao. Y a mí me puso una camisa... Yo le dije: "Esta pa ti, Santiago, ¿no hay otra?" Y me contestó: "No hay otra, tío, aquí de mariconadas las justas". La verdad es que ha sido una experiencia... Me senté en su butaca a ver cómo se transformaba en Torrente y es la bomba. Cómo se puede tener esta mente y crear un papel más en una película que ya está cerrada, meter el disco 'Entre vareta y canasta' en la banda sonora... Aparte de que es muy divertido, con ellos tengo una relación poderosa.

Un contacto así de estrecho también te une al trompetista Jerry González...
Jerry ya no se va... ese se queda con nosotros. No lo sabe. Ay, joder, cómo toca Jerry. Es que se encuentra muy agustito. Cuando pasó lo de las torres, a él le pilló en Nueva York, miró por la ventana, vio el edifico que se desplomaba y la gente corriendo y el caos... y echa mano al teléfono y me llama y me dijo: "Por favor, tienes que sacarme de aquí ya". Hablé con mi manager y con BMG y, en 24 horas, estaba Jerry González en España. Cuando llegó al aeropuerto, qué emoción... fue muy fuerte. Los momentos malos son los que hacen que nos unamos más, ahí tienes a un colega. Y, en este caso, ha tenido que suceder así. Jerry dice que ya no se vuelve... tiene aquí trabajito.
¿Dónde está la clave del entendimiento en el tándem Jerry-Diego?
"Cuando hay una claqueta de ritmo la música no está viva"
Yo creo que, aunque los dos géneros musicales son distintos, tienen en común raíces milenarias. Son raíces muy profundas, muy antiguas. Jerry coge un disco de Muñequito de Matanzas de 1940 y yo uno de Manuel Torre de los años veinte y entonces surge esa complicidad... aparte de que los dos somos músicos. Entramos en el estudio y no necesitamos una claqueta. Cuando hay una claqueta de ritmo la música no está viva, la música está agarrada. Lo difícil es hacer claqueta sin claqueta, mantener tu ritmo y una base entera sin subir ni bajar. En eso es en lo que nos basamos, yo cantando y Jerry tocando. Hay esa complicidad. Tenemos los mismos gustos.
¿Hace falta manejar los códigos musicales para que surja esa comunicación?
"Que se hable de fusión en el flamenco, me descuadra"
Es verdad que los flamencos nunca se han formado como músicos, en conocer la música. Y si hay algo en lo que me estoy preocupando es en eso. Yo en mi casa escucho música clásica porque entiendo que te perfecciona el oído. Aparte de que me gusta la música clásica, la verdad es que después de escuchar una tunda de flamenco, no me apetece más flamenco. Me pongo mis clarinetes y mis oboes... Me dijo Javier Limón: "Te engrandece el oído, Diego". Eso no lo hace casi ningún flamenco, si bien es cierto que en el flamenco hay cada vez más hambre de aprender, más ansia por crear. Y eso te hace muy selectivo, no puedes oír nada que te desagrade porque no lo soportas, que no puedo, que no va conmigo. Cuando se llega a buscar eso, creo que la recompensa es grande.
A la hora de trabajar con músicos como Jerry González o Bebo Valdés, tienes que entender su lenguaje. Si ahora me llama cualquier músico para hacer una colaboración, sé que puedo hacerla. Tampoco soy de fusión como dicen. La palabra esa es para mí extraña, extrañísima. Fusión me suena a infusiones, a manzanilla. La fusión en el flamenco, me descuadra. Y si alguien cree que la música de Jerry o de Bebo se puede catalogar como fusión, apaga y vámonos. Ahí nada más que hay sonidos negros. Ahí está el cante mío, el piano de ese señor... y cada uno ha puesto lo que desde su corazón ha sentido para crear la música, la inspiración en el momento del directo. No ha habido nada agarrado ni nada forzado. Entonces cuando te dicen: "Es que la fusión con el flamenco...". ¿Qué fusión? Estáis totalmente equivocados, señores.
¿Cómo se desarrolló la grabación?

Diego el Cigala con su hijo
(Foto: Silvia Calado)
Con Bebo y con Jerry no había material preconcebido. Todo surgió gracias a Fernando que los llevó al estudio y fue sorpresa tras sorpresa. En el estudio tuvimos nuestros más y nuestros menos porque como Javier tampoco me contaba nada... Me llamaba y yo iba al estudio y me encontraba con la música hecha. Y me dejaban todos los espacios para la voz, para cantar. Cuando echaba mano de los cascos me encontraba una base. No es lo mismo empezar a grabar un tema sólo con una base de guitarra, que no tienes nada. Yo ya tenía guitarra, trompeta, tenía congas, palmas... una nueva base para desfogarte. Por eso, la mayoría de las veces que hacíamos una voz de referencia, una voz de referencia era buena.
Entre los agradecimientos del disco hay uno muy especial: "A Bebo, porque todos los que te hemos conocido, de mayores queremos ser como tú".
Es que de mayor quisiera ser como él. De Bebo lo he aprendido todo. Cada uno de los que lo hemos conocido, nos encantaría ser un trozo de Bebo, porque aprendes cada minuto que estás con él. Junto a él aprendes sencillez, gusto en la música, muchos ritmos que yo no conocía como el joropo. Luego... su persona. Toca tal como él es.
El romance comenzó cuando viste en la película 'Calle 54' la escena de Bebo con su hijo Chucho... y te echaste a llorar.
Y al poco tiempo le dije a Fernando (Trueba) que quería conocerle, que me encantaría conocer a este señor y me dijo que venían a Madrid, al Festival de Jazz. Y lo conocimos. Él había escuchado de cante flamenco muy poquito. Sabía de Carmen Amaya, había oído discos de Granados, de Manuel de Falla... era muy nuevo. Y, con nosotros, mostró mucho cariño, todo muy verdadero, de morir con todo. (Y hace una reverencia...) Buana, buana, maestro. Y él conmigo muy suelto. Se grabó todo en la primera toma. Y todos allí llorando a las diez de la mañana en el estudio. Qué salvajada de tío, increíble.
Juan Valderrama es otro de esos maestros a los que rindes culto...
Gracias a él he grabado la guajira 'Señor del aire'. Me dijo: "¿Por qué no grabas estos palos que son muy bonitos?". Nos conocimos en Sevilla, en la presentación de 'Entre vareta y canasta'. Vino allí y se quedó maravillado con la presentación. Entró en el camerino con Vicente Amigo y entablamos una amistad.... He estado en su casa en Sevilla, allí he oído cosas de Manuel Vallejo. Me sugirió que cantara una guajira, que me sonaría bonita. Y hablé con Javier y escribió una guajira. Por ello, es un deber nuestro dedicarle la guajira al maestro Valderrama. Es el único que queda ya. Queda él y Chocolate, que es más joven. Valderrama me causa un respeto grande. Y luego, hablando congeniamos mucho. A mí me dice una cosa y le hago caso, le cojo y le entiendo perfecto. Como habla con tanto fundamento de los palos y de los cantes... Cuando escuchó la guajira se emocionó.
Algo así ocurrió con la vidalita que le dedicó la cantaora Mayte Martín.
A mí me encanta. Y, además, ¡cómo se la ha raspado a Valderrama, perfecta!. La canta perfecta. Me pareció muy buena idea que la grabara. Era algo que sólo habían grabado cantaores como Enrique Morente con Sabicas y pocos más, porque nadie se ha atrevido, porque es muy difícil. Te tiene que sonar la voz, es un cante de pulmones, de pecho...
La vidalita de 'Entre vareta y canasta' la cogió Sara Baras para 'Juana la Loca'. Después de tanto haber cantado para bailar, que ahora los bailaores más famosos cojan temas tuyos...
Mola. Porque al final de los años, se ve que se cierra el círculo. Y cuando ahora me dicen que por qué no canto para bailar o llevo a alguien bailando es porque nadie me llama la atención bailando.
¿Tampoco tienes referentes actuales en el toque y el cante?
"Estoy en contra de que a Remedios Amaya se la quiera estancar y no esté con ninguna discográfica, porque es una pérdida para el flamenco"
En el toque, Niño Josele. Para mí, es el mejor, porque me conoce, nos conocemos tocando. Tiene la virtud de que le suena la guitarra. E igual que yo creo que tengo una misión con el cante, él siente que la tiene con la guitarra. Es curioso, porque a mí me gusta mucho la guitarra y a él le gusta mucho el cante. Eso es importante. Yo lo entiendo y lo escucho. Y a él, como le gusta tanto el cante, se para a escuchar. Y de maestros de la guitarra no hablo porque eso es indiscutible. Pero no escucho nada más, sólo música clásica. A veces me pongo a Diego Amador, que es otro rollo que no tiene nada que ver. Pero tiene su mérito, porque él solo se ha tocado todo el disco... le doy mi enhorabuena.
En el cante, me gusta esta gitana, Remedios, que no sé por qué no se escucha más. Tenemos que dejar a las personas que sigan su curso, pero tampoco podemos dejar de lado a las buenas figuras, a los buenos cantaores. Estoy en contra de que a Remedios Amaya se la quiera estancar y no esté con ninguna discográfica, porque es una pérdida para el flamenco. Esa gitana cantando es muy fuerte. Puede contar conmigo, si a mí me llama, yo voy a estar ahí. Si no lo hacemos nosotros... Y sí, a mí me gusta Remedios.
Victoria Cava.
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ENTREVISTA A JOSÉ MERCÉ
Silvia Calado Olivo. Madrid, noviembre de 2002
"A mí me lía la vida cotidiana. Levantarse todos los días creo que es ya un lío... y gordo". Pero José Mercé le echa filosofía a la existencia. El cantaor jerezano se toma con humor estar en el número uno del top manta de Sevilla y, sin soltar ni sonrisa ni sorna, deja sin argumentos a quienes ponen en entredicho la forma de hacer flamenco que viene defendiendo desde 'Del amanecer'. Aquel álbum marcó un antes y un después en su carrera de fondo: del miedo a los flamencólicos, a la absoluta libertad de hacer un flamenco fresco orientado al público joven. 'Lío' es el refrendo tanto de la fórmula superventas de José Mercé, como de la voluntad más pura del artista, entendiendo pureza como sentimiento: "Yo hago ahora lo que me gusta, lo que yo siento, lo que creo que tiene que hacer un flamenco en esta época".
¿Qué ofrece 'Lío'?
'Lío' es un disco en el que hemos querido profundizar en los palos del flamenco, siempre mirando a la gente joven que es verdaderamente quien compra. Después de 'Del amanecer' y 'Aire' nos hemos propuesto ofrecer un flamenco que ahonde más en palos como la seguiriya, la malagueña, la alegría, la soleá... Y son temas que pueden ser perdurables para siempre. También hemos metido unos temas por bulerías y por tangos, que son más asequibles a la gente que todavía no esté tan puesta en el flamenco. 'Lío' es un disco donde soy más yo, con mucha más personalidad y más madurez.
Portada de 'Lío'
En los temas más flamencos, tomas cierta actitud didáctica. En el directo no olvidas explicar si es Manuel Torre, El Mellizo o El Manijero quien inspira.
¿Sigues mirándote en los antiguos?
"El flamenco es eterno y, por tanto, se puede refrescar, se pueden hacer letras cotidianas como en este disco, pero ya está inventado"
Hay que tener un respeto bárbaro hacia la base y la raíz del flamenco. El flamenco es eterno y, por tanto, se puede refrescar, se pueden hacer letras cotidianas como en este disco, pero está inventado. El flamenco tiene una base muy fuerte y lo único que se puede hacer es llevarlo a la gente de forma más asequible, con letras que la gente de hoy entienda. Por ejemplo, letras como "no sabes cómo lo siento, ay lo que pude perder por no encontrar aparcamiento" hablan sobre cosas que nos pasan normalmente. Son letras con mensajes que entiende la gente joven, que llegan. No puedo cantar letras de hace cincuenta años que la gente joven ni ha vivido, ni conoce, ni sabe.
Y también es bonito dar a conocer la historia. 'Te recuerdo Amanda' es un pequeñito homenaje que yo le hago al cantautor Víctor Jara, un hombre al que se le ha hecho poca justicia con lo que luchó por la libertad. Nos lo mataron, porque esa es la verdad, y es bueno que la gente joven cuando escuche esta canción en la voz de José Mercé se entere de que es un tema de Víctor Jara... y ya se enterarán de quién era Víctor Jara. Vender discos es lo que hace que la gente se acerque al flamenco. Y la maravilla de esto es que en mis conciertos tengo un setenta por ciento de público joven. ¡Qué mayor satisfacción para mí!
Con la que te dieron con las pilas alcalinas...
Decían que no era una letra flamenca.
¿Y qué es una letra flamenca, que vengo en un borrico montado y me ha pegado la guardia civil dos palos?
No jodas, eso ya no se lleva. Existen las pilas alcalinas, qué pasa, pues "pilas alcalinas pa mi corazón cansao". No sé por qué se extrañan tanto. Cuando hablan de ortodoxia, de pureza... Quien hace un cante grande o chico es el intérprete. Si te pones a cantar por seguiriyas y lo haces muy mal, ¿dónde está la grandeza del cante? Estará en el intérprete, que es quien lo hace ortodoxo o puro. Y puro es todo lo que tú sientas, todo lo que tu corazón te diga cuando estás cantando. No tiene por qué haber ningún juez que diga que esto es así. A estas alturas de mi carrera no admito eso.¿Crees entonces que hay una vía posible para hacer flamenco actual sin traicionarlo?
Por supuesto. Sin renunciar a tus raíces, ni a tu base se puede hacer un flamenco actual, abierto, fresco. Si eso es pecado, pues yo voy al infierno.
Pero cuando cantas a Manuel Torre o a El Mellizo se entrevé todo lo que llevas a las espaldas...
Yo no empecé ayer, yo no soy de 'Operación Triunfo' (concurso español para cantantes). Llevo desde los trece años cantando, tengo cuarenta y siete y creo que he hecho una carrera, que nadie me ha regalado nada. Con el sudor de mi frente, lo poquito que soy me lo he ganado yo. Y estoy contento porque creo que ganarse algo a pulso es lo más bonito del mundo.
'Del amanecer' marca un antes y un después.
¿Cómo era el José Mercé previo a ese disco y cómo es ese José Mercé que ahora venden como el boss?
"Yo hago ahora lo que me gusta, lo que yo siento, lo que creo que tiene que hacer un flamenco en esta época"
Antes me veía acojonado. Le tenía miedo a las críticas. Siempre estábamos con sota, caballo y rey. Si te salías de ahí... Lo que es la inmadurez, el no estar todavía forjado. Llega un momento en el que te planteas que por qué tienes que hacerle caso a todo el mundo y te propones hacer tu música y que la gente disfrute. Y es lo que he hecho. Yo respeto mucho a todo el mundo, pero no puedo fiarme de las críticas, sería muy fuerte a estas alturas. Yo hago ahora lo que me gusta, lo que yo siento, lo que creo que tiene que hacer un flamenco en esta época. ¿Que me equivoco? Como estoy arriesgando, pues bueno, se aprende mucho equivocándose. Lo fácil es hacer lo que ya está trillado de toda la vida. Que una crítica diga que José Mercé, como siempre, estuvo muy bien, no me dice nada. Eso no me llega, prefiero que diga que lleva muchos tambores y después hace flamenco... pues ya dice algo más.
El problema es que los flamencólicos dicen que está muy bien cuando sólo hay una guitarra y en cuanto meten otro tipo de instrumentos, lo fácil es decir que ya están aquí los tambores. ¡Analiza lo que está tocando ese hombre, si es una percusión, si es una cuerda, si es un teclado! Tienen que decir si eso es válido para el flamenco o no, nunca limitarse a decir que ya están aquí los tambores. Eso a mí no me dice nada. Es como el que tiene un problema muy gordo y decide hartarse de porros y de whisky... es la forma más sencilla de quitarse un problema.
Y tampoco son iguales unos "tambores" que otros...
Claro. También los hay malos tocando la guitarra. ¿Por qué tiene que ser puro, por qué tiene que ser bueno si está tocando mal? En cuanto ven un instrumento, ya dicen que los tambores... No, hombre, analice usted. Lo fácil es decir que no es flamenco, ¿por qué? ¿Porque hay una percusión? ¿Porque hay un teclado? Creo que se darán cuenta algún día. ¡Parece que se les está quitando trabajo cuando se mete un músico más!
José Mercé (Fotos: Daniel Muñoz)
Hablando de instrumentos. Por una parte, está esa entente cordial con Moraíto...
Moraíto y yo tenemos una conexión desde que nacimos. Hemos nacido en el mismo barrio de Jerez, en Santiago, nos conocemos desde chiquititos, hemos ido al mismo colegio, hemos jugado a las mismas cosas. Morao y yo nos conocemos de siempre y la verdad es que tenemos los mismos sentimientos, entendemos que el flamenco es así, de esa manera. Y él sabe cuando yo me voy a equivocar, yo sé cuando él va a fallar... Es una seguridad salir al escenario teniéndole al lado. No es que sea el único, porque en cualquier momento puedo tocar con otra guitarra pero, sin lugar a dudas, la química que hay entre Morao y yo... Bueno, y entre todos los que estamos ahí. Somos gente que nos entendemos, nos llevamos bien. Trabajamos juntos desde 1997 y lo que hacemos es disfrutar tanto dentro como fuera del escenario sin malos rollos ni nada. Eso es muy bonito.
Entre esos otros guitarristas destacan dos jóvenes también jerezanos: Juan Diego y Diego de Morao.
Juan Diego es un guitarrista que me encanta y que tiene un toque maravilloso. Y Diego de Morao -hijo de Moraíto- tiene unas inquietudes bárbaras. La seguiriya 'La libertad' creo que es un toque nuevo, una forma nueva de interpretar el toque por seguiriyas. Ha bajado unas cuerdas y ha hecho ahí un lío... Todo eso es muy bonito, si se equivoca, bueno... es muy joven, es bueno que se equivoque. Me parece maravilloso. Yo estoy cantando una seguiriya clásica de El Manijero, de Tío José de Paula y él está tocando en otra onda. Eso hay que entenderlo también.
Otra de las piezas clave del trabajo ha sido Isidro Muñoz.
¿Cuál ha sido su aportación?
Isidro es una cabeza fresca para el flamenco de hoy. Es un tío que está en nuestra onda. Nos conocemos desde hace muchísimos años, desde que llegué yo a Madrid en el 69. Ya entonces ilustramos, como es guitarrista, una conferencia en el Ateneo. No hemos dejado la amistad. En estos dos últimos trabajos ha estado Isidro y en el anterior estuvo Vicente Amigo, pero mañana puede ser otro. Isidro es un monstruo en lo suyo, así de claro.
"A los cantaores jóvenes les pido paciencia, que no quieran ser matadores de toros antes que novilleros"
¿Cómo ves el panorama actual del cante?
Yo lo veo muy bien, hay gente joven muy válida. Sólo les pido paciencia, que no tengan prisas, que no estén por encima de lo que va a llegar, que vayan despacito... que no quieran ser matadores de toros antes que novilleros. Una prueba evidente la tienen en mí. Yo empecé con trece años y, realmente, cuando empiezo a ser un poquito más conocido y más popular es a partir del 97, cuando se graba 'Del amanecer'. Yo he hecho una carrera, creo que como hay que hacerla, siendo novillero. Empecé en los tablaos, luego salí con Antonio Gades, he cantado mucho para bailar. Me llegó la oportunidad en el 83 de empezar a cantar solo en los festivales de Andalucía... Esto no es aquí te pillo, aquí te mato.
¿Crees que el hecho de que hubiera una figura tan fuerte como Camarón eclipsó a otros compañeros coetáneos?
No. Yo siempre digo que Camarón siempre será Camarón, un genio. La gente joven que quiere imitarle se queda en lo último y me parece que van a estar todos a la sombra de José. Sí es buena idea que lo escuchen, pero lo de los setenta. Yo tuve la suerte de trabajar con Camarón en el tablao madrileño Torres Bermejas y yo he escuchado a Camarón cantar como hay que escucharlo. Sé quién era José. Esta gente joven escucha su legado más reciente y me parece que esa no es la escuela de José.
También Paco de Lucía animaba a los jóvenes a escuchar lo que había antes de Camarón...
"Tampoco hay que ceñirse a cómo Manuel Torre hacía el ay. Yo lo respeto muchísimo, pero yo quiero ser yo"
Si no escuchas la base, si no escuchan a Manuel Torre, a Chacón, a Niño Gloria, a La Pompi, a Vallejo, a Pastora... me parece que están haciendo el cimiento por los techos, pues se pierden muchísimo del flamenco. También hay que escuchar la época de Caracol y Mairena. A veces le hablas a estos niños de Juan Talega y se ríen. Y van como de que lo saben todo.
Pero después la gente responde al cante clásico...
Una cosa no está reñida con la otra. El flamenco es eterno, está todo hecho, se puede refrescar, pero la seguiriya es la seguiriya, la soleá es la soleá y no hay más que lo que hay. Los cantes que están ahí, lo que hay que hacer es ponerle tu personalidad. Tampoco hay que ceñirse a como Manuel Torre hacía el ay. Muy bien, pero era Manuel Torre y yo lo respeto muchísimo, pero yo quiero ser yo, no tengo por qué hacer lo que hacían los demás.
¿Y por qué el flamenco de José Mercé vende?
Porque es la primera vez que una casa de discos hace una promoción como la de cualquier disco de pop. Ya está. Yo me acuerdo de que antes grabábamos un disco de flamenco y vendía tres o cuatro mil copias, siete u ocho mil copias vendía Camarón en aquella época, que era ya una cosa extraordinaria. El mismo Paco de Lucía nunca vendió discos y Camarón ha empezado a vender discos después de muerto, por desgracia. Ninguna multinacional se ha preocupado del flamenco y, de hecho, hoy en día la propia Cadena Dial -emisora española de radio de música en español- no te pone flamenco, eso es indignante. Es lo que no entiendo en este país, somos un país de flamenco y no admiten el flamenco. Yo es que alucino. ¿Qué pasa, que todo lo bueno es lo latino, que el flamenco ya no vale nada?
¿No crees que también influyen negativamente los supuestos entendidos?
Da la impresión de que no hay otra música que tire tantas piedras contra su propio tejado...
Yo siempre digo que las críticas de flamenco nunca son constructivas, siempre son destructivas porque parece ser que son jueces, que lo que ellos dicen es lo que vale. ¿Están en disposición de la verdad? ¿Por qué no he cantado yo bien hoy por seguiriyas? ¿Tú quién eres? Además, haz esto... (hace compás por bulerías con los nudillos en la mesa). Pues entonces, ¿por qué estás escribiendo de flamenco? Así de claro. Si ya se pone uno a ese nivel... todos seríamos igual de radicales.
"¿A mí qué me importa que el público no entienda lo que estoy cantando si lo está sintiendo?"
¿Crees que faltan otras referencias musicales?
No lo entienden, son muy cortitos. Se limitan a decir que estuvo divino en la soleá, pero cuando metió el violín, ya no. Realmente, lo que importa es el sentimiento. Lo bueno del público es que le llega una cosa, pero lo mismo no entiende un carajo de cante.
Igual tampoco le importa para sentirlo...
Exacto. La música es un lenguaje universal. Y si al tío se le están erizando los pelos, pues eso es lo que me vale. ¿A mí qué me importa que no entienda lo que yo estoy cantando si lo está sintiendo? Yo tampoco entendía a los Beatles, pero me llegaban. Yo escucho todas las músicas y si me llega ya me preocupo de preguntar para entenderla. Eso es lo importante en la música. El cante lo hago como lo siento porque me sale así. En el arte, en cualquiera de sus ramas, no puede haber moldes...
De Manuel Torre hay cosas grabadas, pero hay cosas que hablan de hace dos siglos de las que no hay grabaciones. La malagueña de El Mellizo, con todo lo que se dice, la idea que tenemos es la que grabó su hijo El Morcilla. ¿Por qué están entonces con esas cosas? Tenemos que creer lo que dice el hijo. Hacen una historia de mentideros... ¡Es que el cuarto de los cabales! ¡Es que este cantó a las cuatro de la mañana en un cuarto...! Un momento, si hubieras tenido una grabadora, al ponerla al otro día habrías dicho que estaba berreando. A las cuatro de la mañana está todo el mundo a gusto, en la gloria, cantando y bailando, ni hay responsabilidad ni nada. Ahora escucha esa cinta cuando te levantes al otro día. ¿Este soy yo?
Victoria Cava.
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miércoles, 2 de abril de 2008
Victoria Cava: cantaora

Victoria Cava, nació el 11 junio de 1986 en Cehegín, provincia de Murcia. Influida por el ambiente familiar, comienza a cantar flamenco desde muy temprana edad. Con diez años queda semifinalista en el concurso “Veo-Veo” de Teresa Rabal y a los doce, finalista regional en ese mismo concurso.Ha realizado diferentes cursos de formación en las especialidades de canto y flamenco.
Durante un tiempo fue discípula del guitarrista Antonio Fernández, padre de la cantaora Encarnación Fernández, y en la actualidad recibe clases de guitarra flamenca y asesoramiento para el cante de Antonio Piñana, hijo del gran cantaor Antonio Piñana y padre de Curro y Carlos Piñana. Participa además como cantaora para baile en el “Cuadro Flamenco” de este afamado guitarrista.
El Viernes Santo de 2.005 cantó saetas en Puerto Lumbreras (Murcia), junto a artistas como Curro Piñana, Antonia López y Rocío Segura. El día 15 de octubre 2005 es una fecha importante para ella, pues dio su primer recital, acompañada a la guitarra por su maestro Antonio Piñana, en la Casa de la Cultura “Francisco Rabal” de Águilas (Murcia) en un acto organizado por la Peña Flamenca de esa ciudad.
En la misma localidad cantó saetas en la Exaltación de la Saeta, que cada año se celebra en Águilas. En Marzo de 2006 fue la cantaora en las primeras jornadas flamencas celebradas en el Centro Cultural del Barrio del Carmen en Murcia. En diciembre de 2006 canta en cafetería Zalacaín de Murcia y en el Casino de Cartagena.
Victoria, que se define como una apasionada del flamenco, quiere aprender este arte en profundidad y por ello le dedica gran parte de su tiempo, tanto al toque como al cante.
Ha cursado además estudios de guitarra clásica (Grado Elemental) en la Escuela Municipal de Música de Cehegín y recientemente se ha diplomado en Magisterio Musical por la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia. En el X Festival Nacional de Jóvenes Flamencos de Calasparra (18/08/07), se alzó con el 2º premio de Cantes Mineros y con el premio especial dotado con una beca en la Fundación Cristina Heeren de Sevilla.
Recientemente ha obtenido el tercer premio en el Concurso Nacional de Saetas de La Unión, celebrado el pasado día 20 de marzo de 2008.
El 21/03/06 en el salón de actos del Centro Social del Ayuntamiento de Murcia en el Barrio del Carmen, asistimos invitados por Pedro de Murcia Jonda, a la conferencia sobre los Cantes Mineros y como colofón la actuación de Victoria Cava de Cehegín, (nuevo valor de la Región) acompañada a la guitarra por Antonio Piñana.En representación de la Peña de Sucina ha asistido su Presidente Paco Avilés y otros socios, habiendo sido una actuación muy interesante de cara a un futuro interés en su presentación por nuestra Peña.
Victoria Cava está considerada por gente muy importante en el mundo del flamenco como la promesa más definida del cante flamenco regional. En ella están depositadas muchas esperanzas.
Rosario García.
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